Una mujer denuncia complicaciones tras un procedimiento estético y vuelve a poner el foco en la seguridad

Los tratamientos estéticos forman parte cada vez más de la vida cotidiana de muchas personas. Desde procedimientos mínimamente invasivos hasta cirugías, existe una amplia variedad de opciones para modificar o mejorar determinadas características físicas.

Sin embargo, detrás de las imágenes de resultados perfectos que abundan en las redes sociales existe una realidad que no siempre recibe la misma atención: los procedimientos estéticos también pueden tener riesgos y provocar complicaciones.

La denuncia realizada por una mujer después de experimentar problemas relacionados con un procedimiento estético ha vuelto a generar conversación sobre la importancia de informarse adecuadamente antes de tomar una decisión.

Un procedimiento estético no significa que sea completamente seguro

Uno de los principales errores consiste en pensar que, por tratarse de un tratamiento realizado con fines estéticos, los riesgos son mínimos.

La realidad depende del tipo de procedimiento, la zona tratada, los productos utilizados, la preparación del profesional y las características particulares de cada paciente.

Entre las posibles complicaciones pueden encontrarse:

* Dolor o sensibilidad.
* Inflamación y hematomas.
* Infecciones.
* Reacciones alérgicas.
* Cambios en la pigmentación.
* Cicatrices.
* Lesiones en los tejidos.
* Resultados asimétricos o diferentes a lo esperado.
* Necesidad de tratamientos adicionales.

Por eso, antes de aceptar cualquier procedimiento es importante conocer tanto sus posibles beneficios como sus riesgos.

Las consecuencias no siempre son solamente físicas

Una complicación estética puede afectar mucho más que la apariencia de una persona.

Quien se somete a un tratamiento suele hacerlo con determinadas expectativas. Cuando el resultado es diferente o aparece una lesión inesperada, pueden surgir sentimientos de frustración, ansiedad, inseguridad o preocupación.

Además, algunas complicaciones pueden requerir consultas médicas, medicamentos, procedimientos correctivos o un periodo prolongado de recuperación.

Esto demuestra que la decisión de someterse a un tratamiento estético no debería tomarse únicamente basándose en fotografías de resultados publicados en internet.

“Sin cirugía” no significa “sin riesgos”

La ausencia de una intervención quirúrgica no garantiza que un tratamiento esté libre de complicaciones.

Rellenos, inyecciones, determinados procedimientos con láser, tratamientos corporales y otras técnicas consideradas mínimamente invasivas pueden producir efectos adversos.

El nivel de riesgo puede variar considerablemente dependiendo del procedimiento y de la persona que lo realiza.

Por esa razón, términos como “rápido”, “fácil”, “sin recuperación” o “sin riesgos” deben analizarse con cautela.

¿Qué debes preguntar antes de realizarte un tratamiento?

Tomarse unos minutos para investigar puede ayudar a tomar una decisión más informada.

1. Investiga al profesional

Averigua qué formación posee, cuáles son sus credenciales y si está autorizado para realizar el procedimiento que ofrece.

Las fotografías de antes y después pueden servir como referencia, pero no sustituyen la preparación profesional ni una evaluación individual.

2. Pregunta exactamente qué utilizarán

Es importante saber qué producto, sustancia, medicamento, implante o dispositivo será utilizado.

En el caso de productos inyectables, pregunta por su nombre, fabricante y procedencia. No deberías sentirte incómodo por solicitar esta información.

3. Conoce los posibles riesgos

Antes de aceptar un tratamiento, el profesional debería explicarte qué puedes esperar, cuáles son sus posibles complicaciones, qué alternativas existen y qué resultados son realmente razonables.

Una promesa de resultados perfectos o de un procedimiento completamente libre de riesgos debería ser motivo para actuar con prudencia.

4. No conviertas el precio en el único criterio

Las ofertas pueden resultar atractivas, pero el costo no debería ser el principal factor para elegir dónde realizar un procedimiento.

La preparación del profesional, la seguridad del establecimiento, la calidad de los productos y el seguimiento posterior son aspectos que también deben considerarse.

5. Informa sobre tu estado de salud

Antes de cualquier procedimiento, proporciona información relevante sobre medicamentos que utilizas, alergias, antecedentes médicos y tratamientos o intervenciones anteriores.

Ocultar información para conseguir que un procedimiento sea realizado puede aumentar determinados riesgos.

Señales que no conviene ignorar después de un procedimiento

Algunos tratamientos pueden provocar temporalmente inflamación, sensibilidad, enrojecimiento o pequeños hematomas. Sin embargo, determinados síntomas pueden indicar una complicación que necesita valoración profesional.

Es importante buscar atención médica si después de un procedimiento aparece, entre otros signos:

* Dolor intenso o que empeora rápidamente.
* Inflamación considerable.
* Fiebre.
* Secreción con pus o mal olor.
* Cambios llamativos en el color de la piel.
* Ampollas o lesiones importantes.
* Dificultad para respirar.
* Inflamación de la lengua, los labios o la garganta.
* Cambios repentinos en la visión.
* Debilidad, confusión u otros síntomas neurológicos.

Ante síntomas graves o repentinos, no es recomendable esperar a que desaparezcan por sí solos.

¿Qué hacer si algo sale mal?

Si después de un procedimiento surge una complicación o el resultado es muy diferente de lo esperado, conviene conservar toda la información relacionada con el tratamiento.

Puede ser útil guardar:

* Consentimientos y documentos firmados.
* Facturas y comprobantes de pago.
* Nombre y características del producto utilizado.
* Fotografías tomadas antes y después.
* Informes y evaluaciones médicas.
* Recetas o indicaciones recibidas.
* Mensajes y comunicaciones con el establecimiento.

Si existe una lesión importante, una evaluación realizada por otro profesional de salud puede ayudar a determinar qué está ocurriendo.

Cuando una persona considera que pudo existir negligencia profesional o una vulneración de sus derechos, también puede informarse sobre los mecanismos de reclamación y las autoridades correspondientes en su país.

La información también forma parte de la seguridad

Los procedimientos estéticos pueden ser una opción válida para quienes desean modificar determinados aspectos de su apariencia, pero la decisión debería tomarse con información suficiente y expectativas realistas.

La popularidad de un tratamiento, la cantidad de seguidores de quien lo ofrece o la presencia de fotografías atractivas en redes sociales no garantizan por sí mismas que sea adecuado o seguro.

Antes de someterte a cualquier procedimiento, pregunta quién lo realizará, qué utilizará, cómo se llevará a cabo, cuáles son los riesgos y qué alternativas existen.

La apariencia puede ser una cuestión de elección personal. La seguridad, en cambio, debería estar siempre en primer lugar.